lunes, 9 de septiembre de 2013

La tradicional Cabalgata de sabinas
La historia comienza el 30 de octubre de 1878, cuando el coronel Crescencio Farías solicita al gobierno del estado de Coahuila "nueve sitios de ganado mayor y aprovechamientos del río Sabinas” hasta en 1992 ocho sabinenses decidieron cabalgar la ruta de aquellos colonizadores, para lo cual ocuparon siete días en un recorrido de alrededor de 320 km. por el desierto; ahora, ya convertido en tradición, el trayecto se lleva a cabo anualmente con la participación de cientos de jinetes de varias comunidades
Recorrido es de 300 km, desde Santo Domingo (Ramos Arizpe, Coah) hasta Sabinas, donde cerca de 7000 cabalgantes recrean el episodio histórico que hicieron los primeros fundadores de nuestra ciudad.
Historia y tradición se unen cuando año tras año cientos de jinetes a caballo y en carretas cruzan el desierto coahuilense recordando la hazaña de sus antepasados por colonizar mejores tierras donde vivir.
El golpe de las espuelas se escucha a lo lejos en la oscuridad de la madrugada. Los caballos nerviosos, son apaciguados con lo que tienen a la mano y los sombreros vaqueros comienzan a verse a lo lejos cada vez con más. La luz de la mañana apenas alumbra cuando una larga fila de jinetes comienza a cabalgar. Nos encontramos en el pueblo de Santo Domingo, Coahuila, al inicio de la cabalgata que conmemora la fundación de la ciudad de Sabinas.

EL RECORRIDO de los 7 dias: Testimonios de los cabalgantes

Día 1. Santo Domingo - Paredón
Iniciamos antes del amanecer en la comunidad de Santo Domingo, en el municipio de Ramos Arizpe. El semidesierto alcanza los 35°C a la sombra después del mediodía, lo que aumenta el desgaste de jinetes y caballos. Justo en ese momento se llega a Paredón.

Día 2. Paredón - Espinazo
A la mañana siguiente, muy temprano, los relinchos de las bestias se escuchan en todo el pueblo indicando la proximidad de la salida. Jacinto Rodríguez y Régulo Zapata, dos de los fundadores, dan señal de partida.
Día 3. Espinazo - El Marqués
Son las 5:30 de la mañana y una trompeta interrumpe el sueño; se trata de Chito Palacios despertando al campamento para alistarnos a salir. En absoluta oscuridad los primeros jinetes retoman el camino seguidos por la carreta La Pionera.

Día 4. El Marqués - Monclova
Hoy nos levantamos tarde. De aquí en adelante se andará por el acotamiento de la carretera, que no obstante más cansado para los caballos, es más relajado, pues se lleva un ritmo más parejo; por primera vez en el viaje la cabalgata se compacta en una larga fila en la cual se logra contar 192 jinetes.

Día 5. Monclova - Hermanas
Una vez más las horas de sueño se alargan. Salimos ya con la luz del sol y el camino a la orilla de la carretera se vuelve monótono, a no ser por la gente que se acerca a saludar y desear suerte en su viaje.

Día 6. Hermanas - Pirineos
El sentimiento de cercanía al destino final está presente. Grupos de jinetes de poblaciones cercanas se congregan para ver pasar a los cabalgantes y no falta quien se una por unos instantes para sentirse parte de ella.

Día 7. Pirineos - Sabinas
Unos cuantos kilómetros más por recorrer. Los jinetes hoy usan una camisa azul que los distingue. Se unen a la fila algunos actores contratados para dar mayor lucimiento a la celebración y entre aplausos se hace la entrada a la ciudad de Sabinas.

Autor: José Pablo Hernández Reyes


                                 DANZAS  KIKAPÙ en Melchor muzquiz
Esta tribu está establecida en las faldas de la hermosa sierra de Santa Rosa, en un lugar llamado El Nacimiento, del municipio de Melchor Mùzquiz, al norte de Coahuila.
La expresión que más llama la atención son sus danzas; las ejecutan ante manifestaciones naturales, para esperar el año nuevo o para celebrar el aniversario de su llegada a estas tierras, que les otorgo don Benito Juárez.
Algunas de sus danzas se llaman: La chueca, Del hilo, Del  soldado, de oro, Del estribo, Del Coyote, La cuarenta y nueve, y El baile de parejas.
La danza de los coyotes es una de las danzas maya más próxima a extinguirse sino se promueve, desde la etnia, su pronta reintegración a la fiesta que pertenece. La raíz del problema se debe a que el músico, considerado oficial para la festividad, el señor Macedonio Cortés, murió motivo por el cual el conjunto de danzantes se dispersó para abrazar otras actividades en sus fiestas tradicionales. La danza se acompaña por un solo músico que toca un tambor de doble parche percutido a tiempos dobles. Las piezas musicales se denominan sones y contienen del bimembrasnófono, exactamente en un a de la perforaciones de aro que evitan que el sonido se ahogue. Las letras aluden a la vida del coyote: hábitat, lo que realiza este animal antes de echarse a dormir, formas de sobré vivencia y su relación con otras especies. La hacen  con el fin de purificar sus espíritus, o también con el fin de casar sus alimentos en días de cacería, lo hacen más que nada para tratar de imitar a este animal en cuanto a su sobre vivencia y su forma de llevar su vida.
                                        Vestimenta:
Los danzantes visten ropa ordinaria o de blanco total según su acuerdo. Portan como principal accesorio una piel de coyote que cubre su espalda desde la cabeza, sujetada de la frente con una tira de tela de color que a su vez lleva piezas de concha nácar sobrepuestas. La piel se decora con un buen número de plumas cosidas a todo lo largo y éstas pueden ser águila, zopilote o en su defecto de pavo. La parte de piel que cubre la cabeza del danzante lleva del mismo plumaje, sólo que es colocado de manera más vistosa, rematando el frente con una pluma más larga y erecta. A todo en conjunto lo denomina penacho. En la mano izquierda portan un arco con poca pronunciación, algo grueso y largo mientras que en la diestra llevan una tira de carrizo a la que le han practicado un o dos cortes transversales y sirve para llevar el ritmo de la danza al chocarlo sobre el arco.
                                                            
Autor: Evelyn Eunice Martínez Zavala

                          Día del nacho en Piedras negras
Corría el año de 1943 en la ciudad de Piedras Negras, Coahuila, México, a salto de mata del Río Bravo y a un costado de la garita del Puente Internacional se encontraba un afamado centro de diversión llamado Club Victoria propiedad del Sr. Rodolfo de los Santos, precisamente en este lugar se encontraba Don Ignacio (Nacho) Anaya, quien fungía como jefe de comedor, tocándole atender un grupo de damas de ambos lados de la frontera.
El distinguido grupo ordenó algún aperitivo para saborear algo diferente; por lo que Don Nacho al ver que preparaba para servirle, se le ocurrió freír triángulos de tortillas de maíz, para después hornearlos con queso amarillo Wisconsin y adornarlos con rodajas de chile jalapeño, quedando así preparado un rico platillo de exquisita botana. Este platillo resultó muy buen agrado para el grupo de damas, y pronto se convirtió en uno de los mas solicitados del lugar, por lo que incluyó en el menú del conocido club y otros restaurantes, dándole el nombre de Nacho Special, en honor a su creador Don Nacho Anaya. Y es así como nacieron en esta ciudad de Piedras Negras los mundialmente Nachos por que a partir de 1995 se declara oficialmente a esta ciudad como la cuna de los Nachos celebrándose año con año su festividad en el mes de Octubre.
El Festival del Nacho se celebra año tras año, como un evento conmemorativo en honor a Don Ignacio “Nacho” Ayala. Esta celebración es ya una cálida y reconocida tradición de esta fronteriza ciudad.
Este año, la celebración se llevó a cabo del 14 al 16 de octubre, en el ya famoso y concurrido Paseo del Río, en donde los asistentes tuvieron la oportunidad de disfrutar tanto de presentaciones artísticas, como también de juegos pirotécnicos y mecánicos. Además, hubo un concurso con dos diferentes categorías: “Nacho Original” y “Nacho Exótico”, en las cuales se demostró el talento culinario de los participantes.

Autor: Luis Fernando Guerra González

La Danza de los matachines
  La danza de los Matachines es muy importante en las fiestas religiosas de Coahuila,  donde incluso ha logrado ir más allá de México, por ejemplo existen grupos de Matachines en  los Estados Unidos que celebran el Día de la Virgen, el 12 de diciembre realizando los típicos bailes en las calles.
  El origen de los matachines es que fueron creados para ser los fieles guardianes de la Virgen, como soldados buenos que extienden su poder de hacer el bien por medio de sus danzas típicas.
 En el estado de Coahuila es una danza tradicional que se representa durante las fiestas populares como: el 27 de Abril, durante la Feria de la Primavera, el 28 de Abril en la Feria en Piedras Negras, el 15 de Mayo en la Fiesta patronal de San Isidro Labrador. Esta se festeja desde un día antes, a ella acuden danzantes procedentes de San Isidro, Guadalupana y Ojo de Agua, y realizan una gran danza de los matachines. También se baila durante la Feria de Acuña, del 1° de Julio, en la Cabalgata de Santo Domingo del 2 al 10 de Septiembre; el 30 de Noviembre en el  Día del ejido de San Ignacio; el 8 de Diciembre en la Fiesta de la Virgen de San Juan y por supuesto, el 12 de Diciembre en la Fiesta de la Virgen de Guadalupe.
 Los matachines se acompañan por la música de dos violines y dos guitarras, además de que acompañan el ritmo con la música producida por las sonajas y su zapateado.
  Los danzantes Matachines se colocan siempre en dos filas paralelas: los de la derecha portando en la mano una sonaja de azul y los de la izquierda con sonaja roja. El director del grupo, llamado Monarca o Monaba, se coloca a la cabeza entre las dos filas de danzantes o a los lados del Monaba para imitar sus pasos. Las danzas consisten en una serie no muy variada de pasos cortos y breves, golpeando todo el pie en el suelo, sin levantarlo mucho, al  mismo tiempo que hacen sus coreográficas muy diversas que son combinadas de manera  anticipada para cada son y son realizadas en el momento en que los propios danzantes van sacudiendo su sonaja al ritmo de la música.
También ejecutan la llamada danza de la trenza con una coreografía algo diferente. Los danzantes se dividen también en dos grupos, formando dos círculos que caminan en sentido contrario en torno a un poste del que penden listones de colores. Cada danzante toma el extremo de un listón y al entrecruzarse con los danzantes del grupo opuesto, se va tejiendo una trenza alrededor del poste. Al quedar entrelazados completamente los listones, se inicia un movimiento en sentido contrario para destrenzarlos.
Vestimenta
 Los matachines se vestían originalmente con un atuendo de color blanco, pues representaban la pureza, pero al ser adaptado como danza tradicional de diversas etnias y poblados fue adquiriendo diversos toques y colores, por lo que ahora es un atuendo maravillosamente multicolor.
A la altura de la cadera se amarran un paliacate de colores, cuya punta debe colgar entre las piernas, pues asemeja un taparrabo. Sobre sus hombros suelen llevar un par de capas rojas o floreadas que caen hasta la altura de las rodillas. Pero lo más característico de un matachín es su corona que está elaborada con espejos, ramos de flores de tela, papel de china o de plástico. De la corona también cuelgan varios listones de muchos colores y en la parte posterior de la cabeza, abajo de esta colorida corona, suelen portar paliacates que incluso les cubren la cara y sólo quedan descubiertos los ojos y la nariz.  
Además de la sonaja, los matachines deben llevar, en la otra mano una “palmilla” que es como un abanico del que cuelgan listones de colores o flores de plástico o tela; esta palmilla también recibe el nombre de “Sikawa” que en tarahumara significa “flor”, y representa el poder del bien sobre el mal.

Autor: Mirta Idalia Villa Gomez

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